viernes, 23 de mayo de 2014

EL EMOTIVO DISCURSO DE LIZZIE VELÁSQUEZ, "LA MUJER MÁS FEA DEL MUNDO"

Lizzie Velásquez es una chica de 24 años que no puede engordar. Tiene un extraño síndrome que sólo padecen ella y otra persona más. A causa de esta enfermedad se ve obligada a alimentarse cada 15 minutos y a ingerir desde 5.000 hasta 8.000 calorías al día. Jamás ha pesado más de 29 kg y sólo puede ver  a través de uno de sus ojos.
Durante la educación secundaria, uno de sus compañeros le grabó un vídeo a escondidas y lo subió a YouTube bajo el título “La mujer más fea del mundo”. El vídeo tuvo más de cuatro millones de visitas y miles de comentarios, algunos de los cuales muy ofensivos. Pero la chica no se derrumbó y, gracias al apoyo de sus padres consiguió seguir adelante con su vida y con sus estudios.
A raíz de eso, Lizzie publicó un vídeo de respuesta “Cómo te defines a ti mismo” (How do you define yourself) en el que aparece dando una charla. Velásquez cuenta su historia e invita a los asistentes a que sean ellos mismos y sus éxitos los que los definan, no su físico. Su vídeo también ha superado las cuatro millones de visitas y se ha viralizado rápidamente a través de las redes sociales.



A sus 24 años, Lizzie Velásquez ya ha escrito dos libros. Se ha convertido en una oradora motivacional y se dedica a dar conferencias alrededor del mundo acerca de su vida, de su enfermedad y de cómo superar las dificultades. Sin duda alguna, es todo un ejemplo a seguir.

miércoles, 14 de mayo de 2014

¡JÓVENES, PARO, DESIGUALDAD Y ALGO DE ESPERANZA!

Un programa con imaginación para jóvenes: un Bar-Escuela de la Fundación Solventia

El proyecto intenta formar y reinsertar sociolaboralmente a chicos y chicas que por sus condiciones sociales y económicas no es fácil que tengan la oportunidad de conseguir un empleo o adquirir la experiencia que los permita entrar al mercado laboral.


José tiene 19 años. Cuidado primero por su abuela y luego por unos tíos ha crecido en una casa construida por ellos mismos en la Cañada Real de Madrid, la mayor concentración chabolista de la capital de España. Raro es el día que los periódicos no hablan de redadas contra los clanes de la droga instalados en los diversos tramos de ese asentamiento.
Con la crisis el tío de José perdió su trabajo como albañil. Para poder dar de comer a su familia tuvo que reinventarse y empezó a vender globos en parques y ferias. Ha mantenido a sus hijos y a su sobrino fuera de la droga y otras actividades ilegales del barrio. Pero José conoce lo que significa irse a la cama con el estómago vacío muchos días.
Abandonó la escuela muy pronto y vagó por las calles de su barrio buscando cómo sobrevivir. Una trabajadora social le convenció de que se formara en algún oficio que le permitiera encontrar un trabajo. Fue así como aterrizó en una asociación en la que adquirió conocimientos básicos de cocina.
Realizó prácticas en un par de restaurantes, sin que le pagaran, evidentemente. Finalmente le ofrecieron un trabajo de aprendiz con contrato temporal de tres meses. Estaba a punto de cumplir los 18 años y se le abría un mundo nuevo lleno de posibilidades, pero muy pronto se dio de bruces contra la realidad. Al terminar el contrato el dueño del restaurante le dijo que le gustaba mucho como trabajaba y que le iba a renovar. José continuó trabajando y al cabo de un mes, cuando preguntó por la renovación de su contrato el jefe le dijo que no había, que siguiera trabajando como estaba: doce horas diarias, seis días a la semana por lo que al final de mes, tras insistir un poco, recibía un sobre con seiscientos euros. Cada vez que protestaba el dueño le decía: “es lo que hay, lo tomas o lo dejas. Tengo ciento de chavales que están dispuestos a coger tu puesto en cuanto les llame”.
La misma asociación en la que había estudiado le ofreció continuar su formación en un Bar-Escuela que estaba buscando jóvenes como él para formarlos en hostelería y ofrecerles la posibilidad de una reinserción socio-laboral. José no se lo pensó dos veces y se aferró a la nueva oportunidad que le ofrecía la vida. Se lo comunicó a su jefe el 30 de noviembre de 2013, justo el día antes de comenzar su nueva etapa de formación. Pidió el sueldo por los días trabajados y el jefe le contestó que se fuera por donde había venido que como no le había notificado con 15 de días de antelación no tenía que pagarle nada.
El convenio de hostelería de la Comunidad de Madrid no impone la obligación de preaviso, además José trabajaba en negro. El chaval amenazó con denunciar al dueño del restaurante y este le dijo: “¿a que no hay cojones? ¿Pero tú crees que a mí me van a hacer algo?” José llora de rabia cuando me lo cuenta y dice que le entran ganas de llamar a unos cuantos amigos del barrio y destrozar el restaurante “del cabrón ese que se está forrando a costa de explotarnos como esclavos”. Luego me mira con sus ojos acuosos y mientras se limpia con las palmas de las manos las últimas lágrimas que chorrean por sus mejillas me pregunta: “¿es que esto va a ser siempre así? Si naces pobre no te queda más remedio que joderte y trabajar para que los ricos se hagan más ricos. Los pobres no tenernos derechos, no tenemos justicia”.
El Bar-Escuela al que José se incorporó en diciembre, pertenece a un proyecto de la Fundación Solventia. Esta tiene, como finalidad, entre otras, la formación y reinserción socio-laboral de jóvenes que por sus condiciones sociales y económicas no es fácil que tengan la oportunidad de conseguir un empleo o adquirir la experiencia que los permita entrar al mercado laboral. Los jóvenes que acceden al programa pasan por un periodo de formación como camareros o cocineros. Trabajan junto a un profesional seis horas diarias, cinco días a la semana, al mismo tiempo que reciben una formación teórica. Al cabo de un par de meses, ya están preparados para desenvolverse como profesionales y dejan la tutela del profesor para comportarse como un ayudante de cocinero o de camarero. La tercera etapa es la integración al mundo laboral. A todos ellos se le busca un trabajo, con contrato legal, antes de abandonar el Bar-Escuela.

Los beneficiarios de este programa de la Fundación Solvencia, son dados de alta en la Seguridad Social y reciben un sueldo desde el primer día, que les permite mantenerse y empezar a llevar una vida digna. Algunos de los chavales que han llegado a este proyecto vienen directamente de la calle, otros proceden de bandas latinas, chicas que han sufrido todo tipo de abuso, etc. El recibir un sueldo les permite rehacer sus vidas. Con el primer dinero que ganan suelen alquilarse una habitación donde poder dormir y guardar sus pertenencias. Este es un paso fundamental para muchos de ellos que simboliza una ruptura con el mundo anterior.

Paro juvenil
La última encuesta de población activa publicada en enero de 2014 muestra que en España se sigue destruyendo empleo y que el paro ha alcanzado una tasa del 26 %, la más alta de la Unión Europea después de Grecia. Sin embargo, la destrucción de empleo no ha sido homogénea para los diferentes grupos de edad de la población, siendo las personas jóvenes el grupo más afectado por la crisis, especialmente el segmento de edad de 16 a 25 años con una tasa de desempleo del 55 %.
En la Comunidad de Madrid la tasa de desempleo entre los jóvenes de 16 a 19 años es de un 71 % y entre los de 20 a 24 de un 42 %. Esto pone de manifiesto que estos grupos de población siguen siendo los más vulnerables.
La flexibilización del mercado y la mayor exigencia de éste en cuanto a formación y experiencia se refieren, hacen que cada vez más jóvenes se queden fuera del mercado laboral sin ni siquiera haber tenido una primera experiencia profesional. Esta situación de inacción puede conllevar un doble problema. Una parte la pérdida de competencias y habilidades sociales y personales que, a la larga, dificultan a la persona tanto el acceso al empleo como el mantenimiento de éste, y de otra la sensación de fracaso y la percepción de exclusión como rasgo identificatorio lo que puede arrojar a estos jóvenes al mundo criminal y marginal.

Esta pérdida de habilidades y competencias pre-laborales se hacen más patentes en aquellos jóvenes que carecen de un referente adulto adecuado que les guíe en el transito a la vida adulta. Se trata de jóvenes que viven en la calle, que proceden de experiencias de tutela, de familias desestructuradas, etc. Estos chicos y chicas presentan un índice mayor de desempleo y falta de formación.
El desánimo y la baja autoestima son estados normales para los jóvenes que no ven una salida a su situación vital. Cansados de buscar un trabajo o una oportunidad que les permita tener una vida digna se encierran en sí mismos
A esta situación también contribuye que en España, cada vez sean más escasas las líneas de financiación que favorezcan la empleabilidad de los más jóvenes y las que existen presentan tales dificultades y condicionantes que fuerzan a un proceso de selección basado en las posibilidades de incorporación al mercado de trabajo, dejando a chicos y chicas con alta motivación y buenas competencias fuera de estos procesos. También desaniman a cualquier emprendedor a contratar a este tipo de personas o, como mínimo, ofrecerles una posibilidad de adquirir la experiencia necesaria para poder, más adelante, incorporarse de forma definitiva en el mercado laboral.
En el itinerario establecido por la Fundación Solventia para sus beneficiarios el acompañamiento o coaching de los mismos juega un papel fundamental. Mientras que la formación tiene como objetivo crear buenos cocineros y camareros, esta faceta pretende ayudar a los chicos y chicas a crecer como seres humanos responsables capaces de afrontar y resolver las dificultades que se les presenten.
El informe Foessa 2013 pone de relieve que “la sociedad española ha alcanzado máximos históricos en desempleo y grandes aumentos de la desigualdad, mientras que los procesos de empobrecimiento y de inseguridad económica de los hogares españoles han llegado a un punto de difícil retorno (…). Sin lugar a dudas las personas más afectadas por la crisis son aquellas que se encuentran en las capas más humildes de nuestra población”.
El último informe de Intermon-Oxfam, titulado Gobernar para las élites; Secuestro democrático y desigualdad económica, incide en el mismo aspecto, en que nuestra sociedad está cada vez más dividida entre unos pocos ricos que lo tienen todo y un gran segmento de la población que no deja de crecer y que cada vez tienen menos posibilidades de romper el círculo de la pobreza en el que se encuentra inmerso. Los recortes en educación, sanidad y servicios sociales impuestos por el gobierno están favoreciendo que el abismo entre uno y otro grupo sea cada vez más amplio y que resulte prácticamente imposible salir de uno para entrar en el otro. La crisis económica está terminando con los mecanismos que, tradicionalmente, facilitaban la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos independientemente de su nivel económico o situación social.
Los pobres son cada día más pobres mientras que las grandes fortunas españolas remontan la depresión y se alejan de ella. Las noticias nos informan  de que las 200 mayores fortunas del país han crecido, en los últimos 12 meses, un 16,9 %.

lunes, 5 de mayo de 2014

El RACISMO A LA VISTA DE LOS NIÑOS

En este vídeo podemos ver como desde pequeños el racismo está presente a la vista de los niños. Tan solo un niño no hace diferencia entre ambos muñecos y los considera por igual. !Increíble!


lunes, 28 de abril de 2014

“LA UTOPÍA DE CONSTRUIR UN MUNDO JUSTO TIENE MUCHO DE PENSAMIENTO MÁGICO”

Alberto Morlachetti creó hace 40 años la Fundación Pelota de Trapo para niños en riesgo de exclusión. Cuenta con varios talleres, biblioteca, escuela y hasta una agencia de noticias

Alberto Morlachetti es quizá uno de los argentinos que más conoce sobre la realidad de los niños en situación de riesgo social. Nació pobre, trabajó desde pequeño, se graduó de sociólogo, pero prefirió dedicarse a los chavales como los que él mismo había sido. De 71 años, hace 40 comenzó a crear lo que hoy es la “Fundación Pelota de Trapo”, que cobija a 25 niños en un hogar, recibe a otros 200 durante el día, da recreación y alimento a otros 175, cuenta con talleres escuela de imprenta y panadería, una biblioteca, una escuela de educadores populares y una agencia de noticias.
 Morlachetti se mueve por los niños: "No habría renovación humana si no nacieran chicos. Hay que confiar en que ellos son como heraldos que traen algo nuevo. Uno podrá pensar que es pensamiento mágico. Y sí, la vida tiene pensamiento mágico y pensamiento científico. La utopía de construir una sociedad más justa tiene mucho de pensamiento mágico". "Yo tuve una vida muy parecida a ellos. Era obvio que tenía una especie de mandato que cumplir. Sabía que debía estudiar, terminar la facultad, pero en cuanto terminara debía dedicarme a trabajar con chicos porque era lo que a mí me gustaba y lo que yo sentía. Aparte siento una empatía profunda con esa edad de la vida, la del asombro, de las preguntas hermosas, es la edad en que la palabra no está contaminada, en la que los chicos tienen miradas, gestos, palabras que son como piedras preciosas, uno se va renovando permanentemente".
"Siempre quise trabajar con los chicos. En 1974, si bien había pobreza, no era esta pobreza que se palpa. Los pibes tenían cierta contención, eran abrazados por los barrios, que no expulsaban, como hoy", compara Morlachetti. Lo que comenzó con partidos de fútbol y chocolate caliente derivó en la creación del hogar de día Casa del Niño. "Los pibes necesitan abrazos, cariño, vínculos. Entonces los llevaba a jugar campeonatos, premiaba el esfuerzo, el buen compañerismo, o que uno hizo dos faltas en lugar de 23. Mis compañeros docentes de la facultad veían esto como una ridiculez, pero yo lo veía como central. Me decían: 'Pero vos sos inteligente, tenés que estar en la cátedra". Años después yo les dije: 'El problema de ustedes es que venían, me miraban, metían un zapato en el barro y después tiraban el zapato. Ustedes no querían estar en este mundo, ustedes quieren investigar papeles tras papeles, pero la teoría nace de tu propia experiencia. Por eso yo nunca quise irme del barrio, porque sería irme del lugar donde uno gestó la utopía", se explica Morlachetti.
"Esta obra fue el reflejo de este país. La Casa del Niño permitía que los papás o las mamás fueran a trabajar, uno compartía la crianza del chico, trabajábamos con su cuerpecito para que la desnutrición no empezara a tallar su estética de horror", recuerda Morlachetti.
En 1982 comenzó con el hogar Pelota de Trapo, cuando "aparecieron los primeros chicos de la calle" en las estaciones de tren. Allí niños del barrio juegan al fútbol, van a la piscina que donó un empresario o se comen un sándwich que les reparte Norma. "No damos de comer por un carácter caritativo, que desechamos. Lo hacemos porque son pibes que colaboran con el lugar, con el corte de yuyos, con desmalezar la vía (del tren), forestar el lugar, hoy Pelota de Trapo tiene sombra y antes era un desierto", continúa el sociólogo.
El educador popular considera que la pobreza actual en Argentina es "más intensa y cruel" que cuando él comenzó su proyecto hace 40 años. Además, el cuerpo social tenía unos mecanismos de defensa que hoy no los tiene. Habría que pensar qué le ocurre a la sociedad que festeja cuando matan a un chico porque está asolando el barrio, y no entiende que ese chico es producto de una sociedad que lo ha abandonado. Hemos llegado al absurdo de creer de que hay que protegerse de los niños y no ampararlos", dispara contra los proyectos de ley de algunos políticos a favor de bajar la edad de imputabilidad penal de 16 a 14 años.
"El sistema estaba cambiando y el Estado del bienestar se despedía para siempre y nos dejaba un estado neoliberal, feroz, que convertía a los chicos en excedentes demográficos. Hoy me mueve lo mismo que me movía cuando empecé, yo creo que los chicos merecen vivir, todos. A mí me asusta, más que la guerra de Irak, ver al hombre contemporáneo consumir hasta el final de sus vidas, eso no tiene ningún destino para nuestra condición humana, hemos nacido para nada, cuando en realidad hemos nacido para transformar y embellecer el mundo", sentencia Morlachetti.

jueves, 24 de abril de 2014

LA CRISIS AGRAVA LA XENOFOBIA EN ESPAÑA

  • Hay un aumento del rechazo a inmigrantes: del 10% en 2010 al 14% de la población en 2012
  • El fantasma del racismo recorre otra vez Europa

La actitud de los españoles hacia los inmigrantes se deterioró en 2012 por la crisis, aunque la convivencia sigue siendo buena y las actitudes racistas no han aumentado demasiado, en contraste con otros países europeos como Francia, Austria o Suiza –donde los partidos xenófobos se han beneficiado enormemente de la recesión y la tasa de paro–. Mientras que la gente que declaraba aceptar a los inmigrantes en 2010 era un 70%, en 2012 esta cifra se redujo al 57%. En el mismo periodo, el rechazo declarado a las comunidades inmigrantes aumentó de un 10% a un 14%. Los datos han sido facilitados por la Fundación La Caixa, que ha presentado un informe elaborado en 17 barrios o distritos de 14 provincias en toda España.
El muestreo del informe incluye 9.323 entrevistas personales en estas localidades, de perfil socio-económico bajo, alta densidad migratoria (interna y extranjera) y presencia de otras minorías étnicas como la gitana. La elección de las comunidades deriva directamente del plan de integración de la fundación privada, que cuenta con el apoyo del Gobierno.
El aumento de la intolerancia no llama "en exceso" la atención de Joaquín Arango, catedrático de sociología y experto en demografía en la Universidad Complutense. En el caso español cabe destacar, según él, "la sosegada acogida de los inmigrantes, y que esta se haya mantenido durante seis años de crisis terrorífica". El aumento del rechazo se puede explicar por "la gravedad de la crisis, pero esas manifestaciones no son mayoritarias", explica por teléfono. Un ejemplo de tolerancia que presenta Arango es la baja incidencia de islamofobia en el país, en comparación con otros países europeos. "Es cierto que aquí hay menos inmigrantes musulmanes, pero los atentados de Atocha [el 11-M] no se tradujeron en grandes rechazos ni incidentes", añade. Según el informe, dos de cada tres habitantes (el 67%) considera inaceptable que se excluya a una alumna de un colegio por llevar puesto el velo. A pesar de ello, el recelo declarado hacia "lo musulmán", según la encuesta, aumentó de un 23% a un 26% entre 2010 y 2012.

El 78% de los encuestados siente que su barrio es un buen lugar para vivir
Los datos de convivencia, a pesar de todo, son positivos. La gran mayoría de encuestados (el 78%) siente que su barrio es un buen lugar para vivir. Y el 44% de padres cree que la diversidad en la escuela es enriquecedora para sus hijos, frente al 2% que cree que es perjudicial. 
"Los partidos xenóbofos [en España] no tienen ningún éxito y obtienen resultados ínfimos", recuerda Arango. Los antropólogos y sociólogos que han elaborado el documento inciden en la importancia del trabajo en el ámbito local: el día a día con Ayuntamientos, ciudadanos y asociaciones en los barrios. La reforma de la Administración local, aprobada el año pasado por el actual Gobierno popular, restringirá las posibilidades de los Ayuntamientos de presentar proyectos de apoyo social por cuenta propia. La competencia de este tipo de iniciativas ya era de las comunidades autónomas antes de la reforma, pero a efectos prácticos los municipios ahora tendrán más dificultades para prestar ayuda de este tipo. La Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales denunció esta restricción, que ha sido defendida por el Gobierno como “ una medida de ahorro repetidas veces el año pasado. Mantienen que la reforma local es "la mayor amenaza que se cierne sobre los servicios sociales", ya que estas competencias "se califican en su mayor parte como impropias y deberán dejar de prestarse". La asociación sostiene que "los servicios sociales de proximidad de los Ayuntamientos constituyen una primera, digna y silenciosa línea de contención" de las personas empobrecidas por la crisis.

miércoles, 16 de abril de 2014

MENSAJE A UNA EMBARAZADA QUE ESPERA UN NIÑO CON SÍNDROME DE DOWN

Una madre que supo que el bebé que esperaba tenía síndrome de Down, le hizo una importante pregunta a una institución de apoyo, y ellos respondieron con este precioso vídeo en el que 15 personas comparten su experiencia.



viernes, 11 de abril de 2014

ESTUDIO CONFIRMA QUE EL DINERO NO IMPLICA LA FELICIDAD. PUBLICADO EN REVISTA "SCIENCE"

“La gente con un ingreso por sobre el promedio está relativamente satisfecha con su vida, pero es apenas un poco más feliz que otras personas, tiende a vivir más tensa y no pasa más tiempo en actividades particularmente agradables”


Investigadores estadounidenses encuestaron a 1.700 mujeres y concluyeron que se tiende a sobreestimar el poder de los ingresos en el bienestar general.

Si hasta ahora era de los que pensaba que el dinero hace la felicidad, despreocúpese. Un grupo de investigadores estadounidenses quiso averiguar cuánto influyen unos bolsillos llenos en tener una amplia sonrisa en la cara, y sus conclusiones apuntan a que este vínculo está sobredimensionado.
Quizás por eso algunos millonarios viven su vida tan a disgusto, mientras que personas que apenas ganan para sobrevivir confiesan ser felices.
Liderados por el premio Nobel de Economía 2002 el Psicólogo Daniel Kahneman, de la Universidad de Princeton, evaluo las respuestas de 1.700 mujeres, con diferentes niveles de ingresos, respecto a cuán felices se sentían. Y si bien la mayoría reconoció que una renta contribuye a un mejor bienestar, los investigadores encontraron que quienes reciben ingresos más altos no necesariamente lo pasan mejor.
“La gente con un ingreso por sobre el promedio está relativamente satisfecha con su vida, pero es apenas un poco más feliz que otras personas, tiende a vivir más tensa y no pasa más tiempo en actividades particularmente agradables”, dicen los autores de la investigación, en la que también participaron economistas y sicólogos de las universidades de California en San Diego, de Michigan y de Nueva York.
Para realizar la encuesta, se diseñó el “Método de la reconstrucción del día”, una herramienta que mide la calidad de vida según la satisfacción que se experimenta en diferentes momentos en cada jornada.
Al comparar las respuestas de quienes ganaban menos de US $20.000 al año (unos $11 millones) con las de aquellos que recibían más de US $100.000 ($55 millones), se vio que los primeros destinaban casi el doble de tiempo a actividades placenteras, como ver televisión o conversar con amigos. En cambio, los de mayores ingresos ocupaban gran parte de su día en actividades “obligatorias”, como el trabajo. Y cuando se trata de pasarlo bien, no es raro que recurran a actividades sencillas y nada costosas.
El estudio, que hoy aparece publicado en la revista “Science”, se suma a trabajos previos en los que se cuestiona la verdadera relevancia del dinero en la felicidad. De hecho, el profesor Kahneman precisa que si bien “los niveles de ingreso en países desarrollados han aumentado, los de felicidad no han experimentado un crecimiento similar”, e incluso han disminuido en algunos casos.
Los datos sugieren que, por lo general, los países más ricos son más felices que los pobres, pero una vez que se ha conseguido tener un techo, comida y ropa, el dinero extra no hace más feliz a la gente.